Artistas y jardines 1ºparte

Hasta la mitad del siglo XVIII, los jardines fueron geométricos. Hasta que la curva se hizo presente en los espacios verdes recordando que la naturaleza y la belleza están formadas por curvas. El interés que la jardinería despertó en los poetas y la horticultura fue en la transición del jardín barroco al paisajista.

Pero hubo un motivo mucho, mucho más potente: la creciente necesidad de volver a la naturaleza y diseñar un vergel propio, sin la necesidad de salir de casa.

Ya en China se distinguían huerto y jardín como lugares de contemplación y trabajo, respectivamente aunque los límites entre uno y otro no están claros y solían ser contiguos. 

Hubo artistas que aprendieron horticultura y jardinería, diseñaron y trabajaron en el mismo espacio que luego plasmaron sobre un lienzo, cultivaron su propio paraíso.

 

 

 

Monet reconoció en alguna ocasión que, si se había convertido en pintor, posiblemente había sido gracias a las flores.

Llegó a pintar 250 cuadros solo de nenúfares que él mismo consiguió de otros países y plantó. 

Cuando se trasladó a Giverny, no era lo que él esperaba: la casa le gustaba pero no encontró en su entorno nada que pintar.

Decidió convertirlo en su estudio y lugar de inspiración junto con la ayuda del jardinero Félix Breuil, convertir el espacio en su más ambicioso jardín. 

 

También trabajó la tierra y empezó a cultivar sus propias legumbres.

Frida Kahlo  no tuvo una vida fácil, sufrió graves problemas de salud desde su infancia, luego un accidente en el tranvía en el que viajaba  marcó su vida para siempre, además de la tormentosa vida al lado de Diego Rivera. Sin embargo tenía un inmenso  espíritu de superación.

Vivió toda su vida en la Casa Azul donde tenía el jardín y el huerto, donde no solo observaba, sino que  también cuidaba los cactus y plantas que luego plasmaba en sus lienzo, allí también leía libros de botánica.

Estaba rodeada de cactus viejitos, magueyes, nopales y biznagas. También cultivó árboles frutales, como albaricoques, naranjos y granados. En la mayoría de  sus autorretratos y fotos  lleva una diadema de flores.

 

     

 Sorolla a este artista valenciano la idea de su jardín le vino en Andalucía cuando quedó impactado por la belleza de sus patios andaluces, que visitó en Sevilla y Granada, y que le sirvieron de inspiración, para pintar sus obras y después para su propio jardín. Él y su mujer establecieron un vínculo muy especial a través de los jardines, de donde solía cortar las flores que le envía "con besos" y que juntos cuidaban el vergel.

Su jardín fue mucho más que inspiración y estudio solitario y rodeado de silencio, lo consideraba además un sitio para disfrutar social y familiarmente. Hay documentos en los que habla de sus plantas y de cómo construir un espacio donde las familias podían construir su propio jardín al estilo Sorolla.

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